martes, 4 de agosto de 2020

Evaluación formativa ¿Qué valoración merece, en educación a distancia?

La situación provocada por la pandemia en nuestro país, nos hace reflexionar a diario  sobre la educación a distancia que se ha venido implementando los últimos meses y asimismo, sobre la evaluación formativa de los aprendizajes, que se encuentra íntimamente vinculada y es preocupante para la mayoría. 
Los docentes han trabajado arduamente para dar continuidad al proceso de  aprendizaje de sus estudiantes y mantener la unión adecuada  entre todos y cada uno de los hogares y la escuela: de formas diversas y especialmente, con recursos propios. 

Imagen tomada de www.pixabay,com
Respondamos hoy esta pregunta sobre la evaluación formativa; ¿qué valoración merece, en educación a distancia? 

Partiendo de su más sofisticada conceptualización, ponemos a la evaluación formativa como "aquella  cuidadosa observancia del progreso de aprendizaje de los estudiantes que puede ser intervenido constante e inteligentemente con miras al mejoramiento y retroalimentación continuos, a través de diversas y creativas estrategias de mediación, mismas que, por lo tanto, también se colocan en una valoración constante"

De ahí que el  trabajo pedagógico y didáctico de calidad de muchos docentes que enseñan matemática, haya consistido en utilizar  el  contexto estudiantil: familiar, comunal, social, científico, tecnológico o político, para reinventar la mediación pedagógica y utilizar la resolución de problemas de contexto real, como enfoque principal, tal y como lo propone el Programa de Estudios vigente. De esta forma, poder lograr el compromiso autodidacta de los estudiantes y también evaluar su desempeño, en distintos niveles de complejidad de los problemas y actividades propuestas. Esto es, enseñanza y aprendizaje de la matemática con rostro humano. 

Frente a lo anterior, podemos entonces reflexionar  sobre la oportuna inexistencia de un procedimiento técnico para registrar las acciones y estrategias que los docentes han ejecutado para concretar el acercamiento con los estudiantes. Esto lo han logrado por medio de actitudes y palabras de apoyo, cariño y motivación que van más allá del espacio y del tiempo, no tienen vigencia ni caducidad, no pasarán de moda, no se evaluarán sumativamente. 

Se trata del proceso que muy probablemente los estudiantes recordarán en un futuro, por ser lo más significativamente vivido en tiempos difíciles. Este, como consecuencia de la vocación docente, no contradice la naturaleza humana, es superior a ella, la eleva. No separa, no discrimina, mantiene unidos los lazos. 

De ahí que formar integralmente y evaluar formativamente, trasciende cualquier concepto o mecanismo de recolección de datos. 

Paralelamente a este proceso de grata entrega, tendremos los lineamientos emitidos por autoridades del MEP para la confección de registros de evaluación, éstos como procesos fluctuantes, no serán más que una herramienta para el desarrollo de una parte de la labor docente. 

Licda. Yorleny Rojas Jiménez
Asesora pedagógica de matemática 

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